Expertos citados en un estudio publicado en Cell advierten que una ingesta elevada, especialmente en personas sedentarias, podría no aportar beneficios adicionales. La proteína favorece el crecimiento y la recuperación muscular, pero sus necesidades dependen de factores como la edad, el peso, el estado de salud y el nivel de actividad física.
Como referencia general, los especialistas señalan un consumo de alrededor de 0,8 gramos de proteína por cada kilo de peso corporal al día. Por ejemplo, una persona de 65 kilos requeriría cerca de 52 gramos diarios.
La cantidad puede aumentar en determinados grupos. Quienes realizan ejercicio intenso varias veces por semana pueden requerir alrededor de 1,5 gramos por kilo, mientras que en adultos mayores de 50 años suele recomendarse cerca de 1,2 gramos por kilo, debido al riesgo de pérdida de masa muscular.
Los expertos también advierten que los alimentos industrializados con etiquetas como “alto en proteína” deben revisarse cuidadosamente, pues algunos contienen cantidades importantes de azúcar, grasas u otros ingredientes.
La recomendación general es priorizar fuentes naturales como huevos, lácteos y legumbres, y consultar a un profesional para determinar las necesidades individuales.
En conclusión, la clave no está en consumir la mayor cantidad posible de proteína, sino en ingerir la cantidad adecuada para cada organismo y acompañarla de una alimentación equilibrada y actividad física.



