Aquel desastre, provocado por la explosión de varios camiones cargados con dinamita en el sector de la calle 25, dejó miles de víctimas y una ciudad sumida en el luto. Sin embargo, un año después nació la Feria de la Caña de Azúcar, un evento creado para devolverle a Cali el entusiasmo, reunir a sus habitantes y contribuir a la recuperación económica y social.
La primera Feria se realizó en 1957 y durante 40 días llevó música, desfiles, espectáculos, actividades culturales y encuentros a distintos espacios de la ciudad. Fue, en medio de una profunda tragedia, una forma de comenzar a reconstruir el ánimo de los caleños.
Setenta años después, la historia vuelve a tener un capítulo inesperado.
Tras el terremoto del 10 de agosto, que dejó más de 150 personas fallecidas y afectaciones en diferentes sectores, el alcalde Alejandro Éder confirmó que Cali tendrá Feria este año, pero con un propósito especial: recordar a quienes perdieron la vida, acompañar a las familias afectadas y contribuir a la reactivación económica de la ciudad.
La celebración buscará combinar la memoria con la esperanza. Según el mandatario, habrá espacios destinados a homenajear a las víctimas y a acompañar a una ciudad que todavía atraviesa una etapa de reconstrucción.
La apuesta recuerda precisamente el origen de la Feria: Cali también utilizó la cultura y la celebración para levantarse después de una tragedia.
Ahora, siete décadas después, la ciudad vuelve a mirar hacia esa historia. La Feria de Cali 2026 no solo será una fiesta de fin de año; pretende convertirse en un espacio para honrar la memoria, sanar heridas y ayudar a que la economía caleña vuelva a ponerse en movimiento.
Éder invitó además a los caleños que viven fuera de la ciudad, a visitantes nacionales y extranjeros a programar su llegada para fin de año y acompañar a Cali en este nuevo proceso de recuperación.



