El religioso señaló que, además de los templos, también sufrieron daños casas curales, colegios y otros espacios de servicio de la Iglesia. Entre los lugares afectados mencionó las basílicas de Buga, Cartago y Quimbaya, así como las catedrales de Manizales, Buenaventura y Cali.
Rueda explicó que en varios municipios los sacerdotes han tenido que celebrar misas en parques y otros espacios, mientras se realizan estudios técnicos para determinar el estado de las estructuras.
El cardenal hizo un llamado a empresarios, inversionistas, universidades y profesionales para apoyar la recuperación. Indicó que se necesitan ingenieros y arquitectos que permitan establecer cuáles templos pueden ser reconstruidos y cuáles deberán ser demolidos.
De hecho, advirtió que en algunos casos podría resultar más económico demoler y construir nuevamente que intentar recuperar las estructuras existentes, una decisión que representaría una pérdida importante para el patrimonio y la memoria de las comunidades.
Rueda también pidió apoyo para la reconstrucción de los templos considerados patrimonio nacional y destacó la necesidad de que Estado, empresas y comunidades trabajen conjuntamente en la recuperación.



