El templo había sido demolido debido a las graves afectaciones estructurales que sufrió durante el sismo del pasado 10 de agosto. Tras la intervención, personas desconocidas habrían aprovechado la noche para ingresar al lugar y llevarse las piezas.
Las campanas tenían un significado especial para los habitantes de Bocas de Tuluá, pues durante años acompañaron las celebraciones religiosas y se convirtieron en parte de la identidad del corregimiento.
Por eso, la comunidad pide que no sean compradas, vendidas ni comercializadas y hace un llamado a quienes puedan tener información sobre su ubicación para que la suministren a las autoridades.
El robo ocurre mientras los habitantes todavía afrontan el impacto emocional de perder su capilla, un espacio que durante décadas fue escenario de encuentros y celebraciones.
Ahora esperan que las investigaciones permitan recuperar las campanas y preservar lo que queda de la memoria histórica de Bocas de Tuluá.



