Aunque su salida del cargo obedeció a una decisión judicial, la legislación colombiana le permite volver a aspirar debido a que la destitución por doble militancia no constituye una causal de inhabilidad para participar en una nueva elección.
En Colombia, las inhabilidades para ocupar cargos de elección popular son taxativas, es decir, solo aplican las que están expresamente establecidas en la ley. En este caso, al no existir una condena penal o una sanción disciplinaria que le impida postularse, Piedrahíta puede inscribir nuevamente su candidatura.
Su regreso a la contienda electoral ha generado reacciones y reabre el debate sobre las normas que regulan las inhabilidades para los cargos de elección popular y las implicaciones económicas que se destinan para realizar unas elecciones atípicas en las que, además, Piedrahíta es uno de los candidatos con más fuerza.



