En un comunicado difundido por la agencia iraní Fars, el organismo militar indicó que “la oficina del primer ministro criminal del régimen sionista y la sede del comandante de la fuerza aérea fueron atacadas”, en lo que representa uno de los señalamientos más directos contra la cúpula del gobierno israelí desde el inicio de la confrontación abierta.
Hasta el momento, Israel no ha confirmado daños materiales ni afectaciones tras esta última oleada de misiles. Tampoco se ha informado oficialmente sobre la ubicación o situación del jefe de gobierno, mientras desde Teherán se ha insinuado que “el destino del primer ministro israelí está marcado por la incertidumbre”.
En paralelo, el propio Netanyahu había advertido que intensificaría los bombardeos contra Irán. En un mensaje en video, aseguró que el ejército israelí está “golpeando el corazón de Teherán con gran fuerza” y que la ofensiva se ampliará en los próximos días. También hizo un llamado directo a la población iraní a “derrocar al régimen”, al tiempo que destacó el respaldo de Estados Unidos y del presidente Donald Trump.
Mientras tanto, fuertes explosiones se escucharon en varios sectores de Teherán, según reportes de prensa internacional, en el tercer día de enfrentamientos que involucran a Irán, Israel y fuerzas estadounidenses. El ejército israelí reconoció haber iniciado un nuevo “ataque de envergadura” en el centro de la capital iraní.
El conflicto continúa activo y con alto riesgo de expansión regional.









