La pizarra

El insulto como recurso  Llama poderosamente la atención cómo algunas personas usan las redes sociales para desahogar sus amarguras y lo primero que usan para...


El insulto como recurso

 Llama poderosamente la atención cómo algunas personas usan las redes sociales para desahogar sus amarguras y lo primero que usan para llamar la atención son palabras vulgares y ofensivas mostrando de esa manera el pobre nivel de cultura o simplemente la carencia de argumentos para controvertir.

De esa sarta de insultos no se salva ni siquiera el presidente Juan Manuel Santos quien junto a otros personajes como el senador Uribe son víctimas de lo que bien podría llamarse el matoneo cibernético.

Ese lenguaje soez y patán habla a las claras de la manera de proceder de estos sujetos que se escudan en las redes para criticar, señalar y cuestionar en muchas ocasiones sin la mas mínima idea del tema objeto del debate.

Estos personajes tienen el insulto como recurso y una pobreza intelectual que da tristeza.

Una sugerencia respetuosa es a no compartir este tipo de mensajes, memes y montajes pues con ello hacen que se sientan importantes y motivados para seguir insultando a diestra y siniestra.

El mensaje de Garzón

 En estos días ha circulado un video de Jaime Garzón y una de sus célebres conferencias de Cali donde le habla a un grupo de jóvenes universitarios sobre el liderazgo.

“Si ustedes los jóvenes no asumen el liderazgo para cambiar el país, nadie va a venir a solucionar sus problemas” dijo en su momento el humorista y periodista asesinado por fuerzas aún no determinadas.

La charla viene como anillo al dedo por estos días cuando el país debate el tema de la venta de Isagen despertando una oleada de nacionalismo donde todos hablan de patrimonio y otros temas, pero pocos proponen soluciones reales.

El mensaje de Garzón debe ser interiorizado por los jóvenes quienes tienen la tarea de liderar la transformación del país en todas sus instituciones y como lo dice el inmolado personaje, el arma principal es la constitución que tiene todas las herramientas para poner en marcha los procesos renovadores.

 Un tema para revisar

 Luego de la penosa situación que vivió el Valle del Cauca y el municipio vecino de Buga, es indudable que instituciones como las altas cortes, deben ser analizadas en su conjunto, pues parecen estar permeadas por la politiquería y las mañas que han acabado con varios organismos del Estado.

No puede ser que los magistrados en tres horas de reunión hayan resuelto la problemática que prolongaron por casi tres meses lo que ratifica el grado de inoperancia alcanzada.

Ojalá que los hechos jurídicos de Buga y del Valle hayan servido para sentar jurisprudencia y evitar que en el futuro inmediato un episodio tan triste se repita.

 Una práctica indebida

Es común ver en las calles de Tuluá y el Valle del Cauca a los motociclistas conduciendo mientras que hablan por celular, lo que pone en riesgo su integridad y de paso la de los demás.

Algunos erroneamente piensan que por ubicar el dispositivo debajo del casco aprisionándolo contra su oreja aminora el peligro pero olvidan que cualquier distracción es mortal.

Lo grave es ver cómo esta infracción de tránsito pasa desapercibida entre las autoridades quienes nunca actuan ante la flagrante violación de las normas.

 Urge atención oficial

En secciones pasadas nos hemos referido al foco de inseguridad en que se convirtieron los cubículos construidos por la empresa Ferrovías en algunos pasos viales de Tuluá e incluso en la región.

En el caso de la Villa de Céspedes, hay un foco de inseguridad en la carrera 28 en la entrada a la Terminal de Transportes, pues la construcción es usada por personas que se esconden allí para consumir alucinógenos y planear fechorías.

Se hace necesario que la Secretaría de Gobierno Seguridad y Convivencia actúe y de manera coordinada con la empresa concesionaria para que usen la caseta o la demuelan.

Cuidado con los niños

 En la Plaza Cívica Boyacá y en otros sitios de Tuluá es común ver a los menores laborando y exponiéndose en ambientes muy contaminados.

Niñas de corta edad que venden tintos en la citada plaza por ejemplo, son objeto de comentarios morbosos y mal intencionados por parte de sus clientes con la anuencia de sus padres o adultos “responsables”, son casos reales que se observan en este lugar.

Vale la pena que la Policía de Infancia hiciera rondas por el lugar y por la galería e incluso por la llamada zona rosa donde los casos pululan.

Aumentan los robos

En el inicio del año 2016 se han presentado varios robos de motocicletas en distintos lugares de la ciudad, hecho que no puede pasar inadvertido para las autoridades de policía.

Es urgente que se revise el esquema de seguridad que se está implementando en los cuadrantes.

No puede ser que los delincuentes actúen a plena luz del día y huyan de la escena de los hechos sin que exista la menor resistencia.

Este es un caso que se denunció el viernes pero hay otros que se presentan y se quedan en silencio.



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