Desde el evangelio

“Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes. Entonces unos magos de oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: ¿Dónde está...

pbro“Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes.

Entonces unos magos de oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: ¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo” Mateo 2,1-2 Escueto y preciso es el dato del nacimiento de Jesús, unido a la narración de la adoración de los magos de oriente que irrumpen en Jerusalén preguntando por el recién nacido rey de los judíos y con esto sobresaltan a todos, empezando por Herodes. el rey romano.

Esto va a desatar, por un lado. la afirmación de los sacerdotes judíos sobre un rey mesías que había de nacer en Belén, la adoración de los magos y entrega de regalos, y por otro lado, la furia y celos de Herodes, lo que lleva a la matanza de los niños inocentes y la huida a Egipto de Jesús, María y José.

En este tiempo litúrgico de la Navidad, entre la fiesta de la Sagrada Familia y la del Bautismo del Señor, está la Epifanía o fiesta de Reyes coincidiendo con el primer domingo del 2016, que puede marcar el itinerario del Año de la Misericordia, para encontrar y encontrarnos con el Señor, avanzando hacia obras concretas que nos permitan vivir el amor de Dios y el amor hacia las personas.

Los magos llegan con dos realidades: buscan al Mesías y quieren adorarlo. Nosotros podríamos cuestionarnos dónde podemos encontrar a Jesús y con qué propósito; es innegable que tenemos necesidad de lo sagrado, de Dios, para darle sentido pleno a la vida y a la fe.

Por eso la inquietud sigue siendo actual. Encontramos a Jesús presente en su Santa Palabra, por eso es necesario abrir la mente, los oídos y el corazón; encontramos a Jesús presente en la Eucaristía y en los Sacramentos, por eso son necesarias celebraciones conscientes y vivas; encontramos a Jesús presente en la comunidad, en los hermanos y por eso tenemos que llegar a obras concretas de misericordia, es decir de amor.

Hemos de buscar a Jesús para adorarlo, con el convencimiento que el dinamismo de esa actitud nos debe llevar a vivir conforme a sus enseñanzas, siendo discípulos misioneros de Aquel que le da sentido a lo que somos y hacemos, con la esperanza puesta en la salvación que no es solo promesa sino realidad en quien entregó su vida hasta morir en la Cruz por nosotros.

Que este nuevo año, lleno de misericordia, sea oportunidad para encontrar a Jesús y adorarlo.

¡¡¡Feliz y santo año para todos!!!.

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