La educación es un canal de ascenso social decía el maestro Fernando Hinestroza.
En el caso de la educación universitaria, esta además constituye una salida social para la gente, dado que le permite desarrollar sus capacidades de manera que, incluso pueda salir de la pobreza diría Amartya Senn.
Sin duda alguna, esta afirmación se puede predicar de las universidades, que además de la enseñanza superior y la investigación, fomentan la creación de cultura científica y humanística, componentes que no solo permean a quienes transitan al interior de dichas instituciones, sino también a la región que las circunda, la cual se resignifica y proyecta de manera crítica, a través de ellas.
La Uceva, sin duda ha asumido un papel central en la región durante 45 años. Precisamente cumplió 45 años de actividades el pasado 13 de marzo, fecha del onomástico del autor de este escrito, quien nació exactamente 10 años después de la precitada fundación.
Por ello, ha tenido la fortuna de crecer profesionalmente en esta institución, en los 10 últimos años de la vida académica de esta.
Para conmemorar esta efemérides institucional, se llevó a efecto una serie de actividades del 14 al 18 de marzo del año que calenda; se destacan aquellas propias del universo de las humanidades, que por supuesto tienen una relación directa con la cotidianidad de la vida universitaria, entre ellas se incluyen la exposición pictórica “Fósil del Fuego” del Museo Rayo, que tuvo lugar en el interior de la biblioteca de la Institución; el conversatorio “Bolívar en Construcción” a cargo de Alberto Aguilera Ardila; el Concierto de Estudiantina y Cuarteto Vocal Uceva; la condecoración a egresados ilustres del programa de Derecho (doctores Jairo Libreros Cáceres, Enrique Varón Bustamente y María Patricia Balanta Medina); la exposición de libros de la colección Cantarana y de obras que conforman el Museo Peatonal Uceva y la conferencia sobre La Educación en Tiempo de Crisis, ofrecida por el escritor Fernando Cruz Kronfly.
Sin duda, las prenombradas actividades potencian de manera significativa la visibilidad del Alma Máter a nivel regional y nacional, dado que una de sus funciones misionales se relaciona con la proyección de academia y cultura hacia la sociedad.
Desde luego, esta función la ha cumplido con decoro en sus años de existencia y se ha constituido en el pretil inexpugnable que sustancia su rol fundante en la formación de la juventud de esta región del país.
