por: El Tabloide · 23 agosto, 2016
Quien vive inútilmente un día camina hacia el olvido”.
Para que adivines la verdad de las cosas, hombre que trabajas, y aprendas que todas las cosas tienden a transformarse; para que veas en cada nuevo amanecer una naturaleza que te llama; para que tus días tengan la misma dimensión de los días de todos; para que tu sonrisa bulla como una fuente sin desprecio y sin miedo aprende la paz, la anhelada paz y la esperanza.
Alégrate cantando a los arroyos que cruzan la campiña cuando sueñas; oye los pájaros como entonan su paz por las mañana. Aspira con optimismo el aire denso de la madrugada. Contempla la vacada que desfila sin odio en los potreros.
Cuando despiertes, piensa en tus hermanos y en las cosas. Advierte que quien vive inútilmente un día camina hacia el olvido. Abre las puertas de tú casa para que se renueve el aire. Pon en tu flauta notas más ingenuas para que te comprenda tu rebaño. Deja que los riachuelos sigan su curso natural para que no extravíen los peces. Cubre con tus manos todos los caminos para que todos te conozcan.
Dale a cada semilla tu cariño para que germine con fuerza y con amor el fruto de la paz. Visita con tu esposa y tus hijos los sembrados para que ellos aprendan de cosechas. Busca todos los días el trabajo y enséñales a tus amigos que las espigas almacenan el trigo con ternura. Ama en los árboles tu fuerza y observa en todas las cosas la manifestación de la materia.
Ve en el compañero un hermano y abrázalo. Estrecha su mano franca de trabajador. Enséñale la paz de tu amistad y exige la suya. Deja que de tu cántaro beban los sedientos, porque quizás tú también tendrás sed. Enseña a las palomas a picotear el grano entre tus manos. Atrae las abejas hacia tu casa, llenando el patio de jardines. Construye en tus hijos el amor e infúndeles el anhelo de ser humanos y ser buenos. Cuéntales todas las tardes la verdad de las cosas. Enséñales a reír con tu ternura.
Ni odies a nadie, antes perdona, porque el cariño y el perdón llenan el corazón, mientras que el odio lo corrompe. Calla cuando te injurian, y no seas el primero en poner mano sobre nadie. Calla y escucha cuando te hablan para que te reconozcan ese mismo derecho. No acuses sin razón, y a los que yerran ayúdales a buscar de nuevo su camino. Predica la paz entre las personas y enséñales a entregarse con sinceridad para que aprendan el optimismo. Vacía las manos llenas en las manos vacías que bien vale la pena dar.



