La investigación es financiada por una institución de Estados Unidos y producirá un informe mundial.
El hallazgo de tres casos de microcefalia en Tuluá, uno de ellos plenamente confirmado, más otros que obligaron a la interrupción voluntaria del embarazo, puso a la ciudad en el ojo del Instituto Nacional de Salud para que sirviera como centro, con cuatro ciudades más del país, de un estudio para establecer la relación de la enfermedad infantil con los virus del zika.

La investigación denominada ZEN, Zika en Embarazadas y Niños, es financiada por el Centers for Disease Control and Prevention (Centros para el Control y Prevención de Enfermedades), entidad con asiento en Georgia, Estados Unidos, y cuenta con el respaldo a nivel nacional, además de INS, de las Secretarías de Salud Departamental y Municipal.
De acuerdo con el titular de ese despacho en la Villa de Céspedes, John Fredy Asprilla Aguirre, tras la suscripción del convenio, se dio inicio al estudio el 19 de mayo de manera simultánea con Cúcuta, Bucaramanga, Barranquilla y Buga, localidades elegidas como base para el desarrollo de la investigación.
Tanto Tuluá como Buga, las dos únicas del Valle del Cauca, fueron tomadas como ciudades piloto en razón a los altos índices de personas afectadas con el virus.
“El estudio abarcará cinco mil mujeres mayores de 18 años, con no más de tres meses de embarazo, en busca de identificar los factores que incrementen el riesgo de infección a través del virus del zika durante el período de gestación” señaló el funcionario municipal.
A nivel local, las muestras de sangre y orina serán tomadas por personal médico especializado, enviado por el Instituto Nacional de Salud, en las instalaciones del hospital municipal Rubén Cruz Vélez, las que serán enviadas cada día al hospital departamental Tomás Uribe Uribe donde se encuentran ya instalados los equipos técnicos para su análisis.
En algunos casos, agregó Asprilla Aguirre, se podrán involucrar en el estudio a los esposos o compañeros permanentes de las mujeres, a quienes se les tomarán muestras de semen para establecer si existe en ellos alguna incidencia del virus del zika que puedan tener influencia en la enfermedad de la criatura.
El seguimiento a las mujeres investigadas tendrá una duración total de cinco años y, tras la tabulación de los resultados, el instituto estadounidense generará una información a nivel mundial y recomendará las medidas tendientes a evitar futuros nacimientos de niños con microcefalia en zonas donde el zika pueda tener alta incidencia.
En cuanto a los niños que se identifiquen con la enfermedad tanto en Tuluá como en Buga, serán objeto del tratamiento adecuado por parte de las EPS a las que pertenezcan.
¿Qué es la microcefalia?
Es un trastorno neurológico poco frecuente en la que la cabeza del bebé es mucho más pequeña que las cabezas de los otros niños de la misma edad y sexo. Un niño con microcefalia severa también puede tener la frente inclinada hacia atrás. A veces se detecta al nacer, y es generalmente el resultado de un desarrollo cerebral anormal en el útero o que no está creciendo como debería después de nacer.
La microcefalia puede ser causada por una variedad de factores genéticos y ambientales. Los niños con microcefalia a menudo tienen problemas de desarrollo. En general, no hay tratamiento, pero la intervención temprana puede ayudar a mejorar el desarrollo de su hijo y mejorar la calidad de vida.
Dependiendo de la causa y la gravedad de la microcefalia, las complicaciones pueden incluir retrasos del desarrollo, dificultades con la coordinación y el equilibrio, enanismo, distorsiones faciales, hiperactividad, retraso mental o convulsiones.
A excepción de la cirugía para la craneosinostosis, por lo gene-ral no hay ningún tratamiento para agrandar la cabeza o revertir las complicaciones. Los programas de intervención en la infancia, que incluyen terapia del lenguaje, terapia física y ocupacional pueden ayudar a su hijo a fortalecer sus capacidades.









