“…que la oposición tenga su espacio y confronte, así como las veedurías ciudadanas…”
Uno de los grandes logros de la Constitución del 91 fue garantizar la participación democrática y ciudadana en la administración pública, pedir resultados al gobernante, obtener respuestas a sus quejas e inquietudes y por ello se estableció la obligación de rendir cuentas por parte de los funcionarios públicos, como los alcaldes. Pero esto, la verdad, ha terminado por convertirse en una charada, en una tomadura de pelo al mejor estilo de un “comedy show”, una puesta en escena, como aquí en Buga, donde Julián Latorre contrata los servicios de un relacionista público que funge de periodista. Este se aprende un libreto que recita según las precisas instrucciones del alcalde que, obviamente, solo habla de las “bellezas” que ha “ejecutado”, una especie de onanismo público de yo con yo, nada de preguntas incómodas y mucho menos de responder por todo cuanto ha dejado de hacer de un programa de gobierno previamente inscrito en la Registraduría, como lo establece la Ley. Además, el auditorio que participa del show es un muy bien escogido grupo de contratistas, calanchines y funcionarios públicos que solo van a aplaudir, para eso les pagan.
Admitiendo que el alcalde está en su derecho de presentar su versión del estado de la obra de arte de su gobierno, también lo es que la ciudadanía pueda contra preguntar y criticar, he ahí la esencia y el espíritu de la norma, que la oposición tenga su espacio y confronte, así como las veedurías ciudadanas que cumplen de verdad sus funciones, no las fletadas, las que chantajean. Y, por supuesto, nada de esto se vio en la rendición de cuentas de Julián Latorre. Se niega el “diálogo constructivo de la ciudadanía con la administración pública” como lo ordena la Contraloría General de la Nación y no se fortalece el sentido de lo público, convirtiéndose el evento en una transmisión unilateral de la información. Si se hubiese hecho una auténtica rendición de cuentas, Julián Latorre debería haber respondido sobre los siguientes temas: 1- Por qué autorizó el parqueadero de la carrera 13 con calle 12, violando el Plan de Ordenamiento Territorial que declaró esta zona de protección histórica y arquitectónica. 2-Por qué no hay una política pública de protección del río Guadalajara. 3-Por qué está destruyendo Aguas de Buga, duplicando su burocracia con esposas, parejas y amigos de concejales, con la oscura finalidad de declararla inviable financieramente y privatizarla. 4-Por qué tergiversan los resultados de las pruebas Saber, cuando la verdad es que el modelo de “ciudadela educativa” es un rotundo fracaso. 5-Por qué ni una sola vivienda nueva construida, solo las mismas que desde dos gobiernos atrás se mencionan. En definitiva, hay que firmar la revocatoria de Latorre.




