Hacía mucho rato que un oficial de la Policía Nacional no generaba tanta simpatía, admiración y respeto como el saliente comandante de la Policía del departamento, un tolimense que se enamoró del Valle del Cauca y que supo bajar del olimpo el cargo y lo puso próximo, cercano a la comunidad.
El coronel Fernando Murillo Orrego supo generar confianza entre los ciudadanos, se acercó a los alcaldes, hizo llave con el gobernador y de su mano la policía le acertó duros golpes a la delincuencia organizada que se había adueñado de varios territorios.
En el caso de Tuluá, Murillo Orrego lideró la ofensiva contra la banda criminal de La Inmaculada y hoy sus integrantes, encabezados por el temible “Porrón”, pagan sus culpas en los centros de reclusión y otros tantos fueron dados de baja o debieron migrar a distintas regiones ante la presión de las fuerzas del Estado.
Sin duda que el comandante Murillo deja un punto muy alto a quien lo suceda en el cargo, quien deberá continuar con su política Carlos Humberto Castillo Quintero de puertas abiertas y con canales de comunicación siempre dispuestos, pues en esencia ese fue el secreto del oficial quien siempre fue un libro abierto y nunca se escondió o evadió los temas e incluso en aquellos temas álgidos que comprometían a las unidades de la institución verde oliva.
Ojala el mando institucional reconozca este esfuerzo al coronel Murillo y lo deje entrar al rango de los generales donde estoy seguro servirá con eficacia.
Y hablando de reconocimientos creo que es mas que justo destacar los logros que al frente de los destinos del Valle del Cauca ha cumplido el gobernador Ubeimar Delgado Blandón.
Yo se que en nuestra sociedad se mide el accionar de los gobernantes por las obras de cemento, pero hay intangibles que se deben valorar en todo su contexto.
Por eso no puede pasar desapercibido el hecho de que el Valle del Cauca haya retornado a la categoría especial después de haber logrado sanear en gran parte las finanzas del departamento que se encontraban en bancarrota después del desbarajuste causado por los gobiernos anteriores.
Ubeimar, como se dice en política, se dio la pela y asumió el reto de organizar la casa y empezó por la parte mas sensible pues las cuentas estaban descuadradas y si no se le ponía atención el nuevo gobierno tendría muchas limitantes para navegar hacía un puerto seguro. cahucagrande@yahoo.es









