La medida, planteada por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS), establece que quienes tengan visas temporales deberán regresar a su país de origen para solicitar la residencia, salvo en “circunstancias extraordinarias”.
El cambio modificaría radicalmente el sistema conocido como “adjustment of status” (Ajuste de estatus), mecanismo que durante décadas permitió a millones de inmigrantes obtener la residencia sin abandonar Estados Unidos.
Según David Bier, experto migratorio del Instituto Cato, la decisión tendría un fuerte impacto sobre trabajadores con visas H-1B y L-1, estudiantes, cónyuges de ciudadanos estadounidenses y beneficiarios de peticiones familiares.
“USCIS pasó de abandonar silenciosamente el sistema de inmigración legal a prácticamente retirarse por completo del procesamiento de 1,2 millones de solicitudes de residencia permanente”, afirmó Bier.
La medida también afectaría a miles de colombianos. Datos del DHS muestran que cada año entre 18.000 y 25.000 colombianos obtienen la residencia permanente en EE. UU., muchos de ellos mediante ajuste de estatus dentro del país.
Expertos advierten que obligar a estas personas a salir podría ocasionar pérdida de empleos, cancelación de procesos migratorios y restricciones para regresar a territorio estadounidense.
Además, los solicitantes quedarían sometidos a procesos consulares en el exterior, donde las negativas de visa suelen ser prácticamente inapelables.
“Cuando las personas sean rechazadas y su estatus migratorio haya expirado, podrán ser arrestadas y deportadas”, advirtió Bier.
La medida ya genera polémica entre expertos y organizaciones migratorias, que anticipan posibles demandas judiciales contra la administración Trump.