Alguna vez cuando Juan Gossaín dirigía el informativo de RCN noticias le dio por hacer un concurso sobre el verso mejor de la poesía colombiana, ganó no el de un poema, si no el de una canción, cantada por Buitraguito, y para el caso es casi lo mismo, pues todo poema es una canción, más no toda canción es un poema.
Dice el verso, “la víspera de año nuevo estando la noche serena” y, estas palabras organizadas tienen toda la musicalidad, todo el misterioso encanto de la poesía que hace al hombre ser digno de su condición.
Ahora mismo los bugueños estamos en víspera de año nuevo, más la noche no está serena, al contrario, está confusa y “mucho peligro se corre cuando los poderosos luchan contra los poderosos” a decir del soldado en Antígona, obra cumbre de Sófocles, el griego inmortal, porque ser la única ciudad de Colombia en no tener definido -al momento de escribir esta nota- quién será su primera autoridad por los próximos cuatro años, es un verdadero lío que no habla bien de nuestra institucionalidad municipal.
¿Qué nos espera? Turbulencias sin fin si el alcalde es Latorre, gobernará sin el apoyo de la gobernadora, doctora Dilian, pues es bien sabido que él apoyó a Christian Garcés, tampoco estará con el beneplácito de Santos, pues fue apoyado por su archienemigo, el doctor Uribe, entonces, serán cuatro años de desierto presupuestal para Guadalajara de Buga, además de los conflictos naturales para un gobierno nacido de la ilegitimidad y la corrupción aupada desde las oficinas de mi querido amigo Jhon Hárold Suárez Vargas. Si por el contrario el alcalde electo resulta ser Francined Cano, tendremos la frescura de un cambio en la forma de gobernar, un nuevo estilo, que seguramente contrastará con el amiguismo complaciente de Jhon Hárold, tendrá, como la gobernadora, el reto de demostrarle a sus enemigos, y amigos también, que se gobierna para todos, con decencia, transparencia e institucionalidad.
Guadalajara de Buga no resiste más la ausencia de políticas públicas que ignoren a la comunidad, al ciudadano de a pie, el que paga impuestos como los tenderos y las panaderías, perseguidos por esta administración con una miopía infinita, ¿acaso no saben de los empleos que generan, además de contribuir a pagar el salario de burócratas que solo atinan a ser arribistas y gobernar de espaldas de quienes los eligieron?.
Lo peor sería que anularan las elecciones y se repitieran en 45 días, sería un llamado a la reflexión total, un descalabro de la clase dirigente y un castigo al municipio. De todas formas, y según la costumbre, feliz y próspero año 2016.
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