La NASA ya planea vivir en la Luna: así será la primera base lunar permanente

La NASA dio un nuevo paso en su ambicioso programa Artemis al confirmar la adjudicación de contratos millonarios a empresas privadas para avanzar en la construcción de una futura base permanente en la Luna.

La agencia espacial estadounidense anunció el inicio de la primera fase operativa del proyecto, que contempla el envío de módulos de aterrizaje, vehículos de exploración y drones al polo sur lunar, una de las zonas consideradas estratégicas para futuras misiones tripuladas.

Entre las compañías seleccionadas aparece Blue Origin, la empresa aeroespacial de Jeff Bezos, encargada de suministrar dos módulos de aterrizaje que transportarán vehículos todoterreno diseñados para recorrer la superficie lunar. Estos róveres serán desarrollados por las firmas Astrolab y Lunar Outpost.

Por su parte, Firefly Aerospace será responsable de entregar los primeros drones capaces de operar sobre la Luna, herramientas que servirán para exploración, monitoreo y apoyo a futuras operaciones científicas.

El anuncio se produce pocas semanas después del histórico vuelo de Artemis II, misión que permitió a una tripulación de astronautas sobrevolar la Luna y alcanzar la mayor distancia recorrida por humanos desde la era Apolo.

Según explicó la NASA, todo este equipamiento deberá llegar antes del regreso oficial de astronautas estadounidenses al satélite, previsto dentro de las próximas etapas del programa Artemis.

La misión Artemis III, programada tentativamente para 2027, buscará concretar el primer alunizaje tripulado de esta nueva generación espacial. Posteriormente, desde 2029, comenzará una segunda fase enfocada en construir infraestructura semipermanente, incluyendo sistemas de energía, módulos habitables y vehículos presurizados que permitirán a los astronautas permanecer hasta 30 días en la superficie lunar.

La agencia espacial también proyecta que durante la década de 2030 pueda establecerse una presencia humana continua en la Luna mediante rotaciones periódicas de tripulaciones y módulos avanzados de soporte vital.

“El objetivo es quedarnos y no abandonar la Luna”, afirmó Carlos García-Galán, director ejecutivo del programa de base lunar de la NASA.

La futura base busca impulsar investigaciones científicas, desarrollar una economía lunar y servir como plataforma clave para una eventual misión tripulada hacia Marte.

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