…No se puede vender, donar ni permutar, su propiedad no se puede entregar en ninguna modalidad…”.
El día 30 de junio del año 1909 inició funciones la galería de Tuluá, lo hizo en el predio que aún hoy ocupa. En esa fecha se firmó la escritura número 116 y se constituyó la sociedad para la construcción del edificio que hoy conocemos. El predio donde funciona la galería es sin lugar a dudas un bien público, pertenece al municipio, es de todos los tulueños; a pesar de ser un bien público su uso es restringido, diferente a las calles y parques que es de uso de todos. Su uso es similar al de otros bienes públicos como el edificio de la alcaldía, el palacio de justicia y el aeropuerto, que prestan servicio a las gentes pero de forma restringida, es decir son bienes fiscales. Los comerciantes que tienen en calidad de inquilinos, que pagan arrendo al municipio en los locales y puestos de la plaza de mercado desde hace más de medio siglo, están amparados en los principios legales y Constitucionales de legalidad, buena fe y confianza legítima, derechos que no se les puede desconocer de forma arbitraria so pretexto de la modernidad que muchas veces avasalla y elimina la historia de Tuluá, como ocurrió con la antigua estación del ferrocarril y otros bienes que sin reparo hemos desaparecido de la historia. El bien inmueble donde funciona la galería se debe restaurar, respetando su valor histórico y arquitectónico; y a la misma vez respetando los legales derechos de inquilinos que tienen los comerciantes que a pesar de los cambios en la vida de las ciudades han seguido firmes dándole a ese predio el uso de plaza de mercado. Tanto los bienes de uso público como los bienes fiscales están protegidos por mandato de la Constitución, son inalienables es decir que no se pueden vender, donar ni permutar, su propiedad no se puede entregar en ninguna modalidad a particulares; igualmente estos bienes son inembargables e imprescriptibles, ósea que no pueden salir del dominio público. Es genial que a nuestra ciudad pretenden llegar más superficies comerciales de particulares como en el pasado reciente llegaron La Herradura y el centro comercial Tuluá donde está la 14, es necesario que la administración municipal les brinde a esos particulares facilidades legales, condonaciones tributarias y otros estímulos; pero que lleguen a establecerse en inmuebles de propiedad de particulares y no en predios de propiedad de todos como es la galería, arrasando con la historia de nuestra ciudad y de paso pretendiendo desconocer los derechos de los comerciantes de nuestra tierra que con gran sacrificio nos han dado la vocación de ciudad comercial.





