No puede ser una mera coincidencia el ataque de que han sido objeto dos carrotanques lecheros en la zona de la montaña tulueña y crece el rumor entre los habitantes del campo sobre la presunta presencia de grupos ilegales que han ocupado el sector después que los grupos subversivos de las Farc-EP se desmovilizaron hacia los centros veredales de transición, según lo acordado con el gobierno.
Se ignora a ciencia cierta qué está pasando en esta zona de producción agropecuaria, en donde sus habitantes han sido sometidos durante muchos años a delitos tales como la extorsión, la vacuna, el chantaje y cientos de campesinos han caído víctimas de la violencia consuetudinaria que han padecido.
Se vivió en los últimos años recientes, un período de paz y tranquilidad, mientras se adelantaban los diálogos de paz entre la guerrilla y el gobierno y una vez firmados los acuerdos se tenía la plena confianza de que los hechos violentos no se repetirían una y otra vez, pero no ha sucedido lo esperado, sino que ahora se presentan con regularidad, atracos, robos a mano armada y los incendios de dos vehículos transportadores de leche, lo que ha conducido a sembrar un clima de intranquilidad e incertidumbre entre la población campesina. Como decíamos anteriormente, las investigaciones de las autoridades competentes no arrojan aún pleno conocimiento sobre las causas y motivos de los actos delictivos, lo que hace más difícil la sana convivencia puesto que no se sabe a qué atenerse en definitiva.
No se puede olvidar que esta zona de media y alta montaña es una de las más ricas y fructíferas del occidente colombiano, en donde se producen alimentos que proveen a la ciudad, tales como la leche, papa, cebolla, tomate de árbol, fríjol, café, entre otros, siendo el sector más fuerte la producción de leche que se transporta a lo largo y ancho del territorio colombiano.
Por lo tanto, es extraño, que se presenten, estos nuevos brotes de violencia hacia sus habitantes.
Es conveniente que las fuerzas militares instaladas en el lugar permanezcan en estado de alerta, ya que como sabemos los delincuentes actúan a la sombra y de repente, de tal manera que casi por lo regular sorprenden con sus actos delincuencias sembrando la zozobra y el miedo con el fin de sacar provecho para sus fines oscuros y tenebrosos.
Como la mayoría de los colombianos se espera que lo anunciado con bombos y platillos en los acuerdos de La Habana se concrete de una vez por todas en esta región del país, porque nada más alentador y gratificante que trabajar en el campo en completa paz de tal manera que la convivencia pacífica sea una realidad palpable en el día a día, especialmente del campesino que por años lleva en sus espaldas el peso de la producción alimentaria. Y a propósito, se estima que la reforma agraria integral, sirva realmente para que todos los colombianos podamos vivir en equidad y justicia y lo mejor es que podamos volver al campo a gozar de la naturaleza siempre bella y armoniosa.
En consecuencia es imposible que una vez los subversivos de las Farc dejen las armas para convertirse en partido político, otros grupos ilegales ocupen su lugar, colmando de incertidumbre, inseguridad y violencia, las zonas en donde solo el recuerdo de la sangre derramada, llena de temor los corazones de miles de víctimas inocentes.




