De acuerdo con expertos, lo primero que se debe hacer es mantener la calma, limpiar la herida y evaluar la gravedad de la lesión. En el caso de raspones o cortes superficiales, recomiendan lavar la zona con agua y jabón, retirar cualquier residuo visible y aplicar un antiséptico adecuado antes de cubrir la herida.
Uno de los errores más frecuentes es utilizar alcohol o agua oxigenada directamente sobre las lesiones. Según especialistas, estos productos pueden irritar el tejido, retrasar la cicatrización y afectar células sanas.
Cuando se trata de heridas profundas o con objetos incrustados, la recomendación es no retirar el elemento, ya que esto podría aumentar el sangrado o empeorar la lesión. En estos casos se aconseja controlar la hemorragia ejerciendo presión alrededor de la herida y buscar atención médica de inmediato.
Las mordeduras también requieren especial cuidado debido al alto riesgo de infección. Los expertos recomiendan lavar la zona cuidadosamente y acudir a valoración médica.
En caso de heridas en la cabeza acompañadas de síntomas como mareo, vómito o pérdida de conocimiento, o lesiones en los ojos, la recomendación es acudir de inmediato a un servicio de urgencias.
Los especialistas recuerdan además que, si una herida continúa sangrando, no debe retirarse la primera gasa empapada de sangre. Lo adecuado es colocar una nueva encima y mantener la presión hasta recibir atención médica si es necesario.