Hacia el abismo

La crisis en el sistema de salud del país toma ribetes apocalípticos por cuanto, pese a los esfuerzos de los gobiernos de turno,...

La crisis en el sistema de salud del país toma ribetes apocalípticos por cuanto, pese a los esfuerzos de los gobiernos de turno, no se ve aún la luz al final del túnel y por el contrario cada vez es mucho más oscuro el panorama que se palpa actualmente cuando de un momento a otro los 4 millones de usuarios de Coopsalud pasan intempestivamente a Cafesalud, sin previo aviso ni socialización del proceso.

Vamos a recordar lo que era el Seguro Social en su creación cuyo objetivo en un tiempo se cumplió a cabalidad hasta que la rapiña política obligó al gobierno a estudiar a profundidad el problema creado cuando no podía sobreaguar por falta de recursos.

Entonces se pensó que el sector público no podía ser capaz de prestar una eficiente, eficaz y pronta solución a los colombianos, entre otros al sector salud y así surgió la famosa y decadente Ley 100 que en un principio se creyó sería el salvavidas perfecto para atender a las apremiantes necesidades en salud del pueblo.

Y la salud se convirtió en el mejor negocio que rentaba recursos por cualquier lado que se le mire y así aparecieron los negociantes y políticos de turno para apropiarse de esa mina de oro.

Nacieron las EPS que como todos podemos comprobarlo tienen en gravísimos aprietos a las IPS toda vez que actualmente le deben la nada despreciable suma de 144 mil millones de pesos.

El jueves pasado, el ministro de Salud no pudo responder a los argumentos de los periodistas que le inquirían sobre el problema de la salud en la capital de la república.

Se fue por la tangente y si bien es cierto que en principio las cosas parecían evidentemente buenas, con la reorganización del sector, cuando nadie se quedaría sin atención oportuna, los resultados hoy no son los mejores, porque obligados los hospitales a atender a quien sea, aumenta su cartera morosa porque las EPS no les pagan oportunamente, sino que retrasan y retrasan sus giros, causando un desajuste económico muy grave que tiene en ascuas sus recursos hospitalarios y se ven obligados a disminuir la calidad de atención de los pacientes.

Existe un nudo gordiano en esta problemática que hasta ahora nadie ha podido desatar y no se avizora pronta solución lo que pone en evidencia que la crisis en el sector se agudiza en lugar de mejorar desde cualquier punto de vista, lo que perjudica notablemente a la población más vulnerable que no tiene capacidad de pago para acudir a la medicina particular.

El paso de los usuarios de Coopsalud a Cafesalud traerá peores consecuencias, porque cuando comiencen a surgir los reclamos, iniciarán un migración hacia otras EPS que crecerá como una bola de nieve hasta que ya sea demasiado tarde. Como dice el refrán popular, a la culebra se le mata por la cabeza.

Pero parece que en el sector salud es un dragón a quien nadie le quiere hacer frente, porque se anuncian reformas tras reformas, pero siempre queda algo oculto que nadie ha sido capaz de descifrar, y porque no se entiende que el gobierno gire grandes y enormes recursos al Fosyga que luego no llegan con prontitud a las EPS asfixiadas por sus deudas con los proveedores.

Otra cosa es el negocio de laboratorios, el manejo de las multinacionales, la aparición de las EPS de garaje que convirtieron la prestación de la salud a los colombianos en el mejor negocio del mundo sin importar la calidad del servicio que prestan y procurar que las drogas sean de la mejor calidad.

Ignoramos por qué no se ha dado inicio a la última reforma que consistía en que se eliminaría el POS y además todos los afiliados pasarían al régimen contributivo.

Parece que no existen suficientes recursos para atender este nuevo régimen o se puede estar pensando quién podría manejar tan gigantescas sumas, sin que se las roben en el camino.

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