«Che» Goyo

Conocí a Gregorio Gruesso cuando él de adolescente hacia sus primeros pinitos como músico en el Carnaval del Pueblo. Más tarde Jairo Calderón,...

Captura de pantalla 2016-02-07 a las 11.03.45Conocí a Gregorio Gruesso cuando él de adolescente hacia sus primeros pinitos como músico en el Carnaval del Pueblo.

Más tarde Jairo Calderón, al musicalizar poemas de mi autoría, lo invitó a participar como percusionista en una especie de trío lírico musical que inició sus presentaciones en Artistas a la Calle, un evento cultural que comenzando los ochenta se llevaba a cabo en la ciudad de Calarcá y que dirigía el poeta cuyabro Elías Mejía, y donde Jairo can taba y tocaba la guitarra, Gregorio se hacía a los bongoes y la campana, mientras yo me defendía con las claves, esperando mi turno de leer lo que ellos interpretaban musicalmente.

Tanto éxito tuvimos que días después fuimos invitados a Bogotá donde nos presentamos en los principales escenarios de la movida capitalina de entonces como La Teja Corrida, El Goce Pagano y El Son de los Grillos.

Desafortunadamente la prematura muerte de Jairo interrumpió abruptamente lo que pudo ser un formidable futuro musical.

Gregorio entonces se dedicó a formar con su familia y allegados una agrupación folclórica que se conoció como Los Goyos, proyecto del que participaron músicos y bailarines de la talla de Alfredo Rebellón, Paulo Andrés Gómez, Orlando Solis Caicedo, Eduardo Solis Vélez, Gloria Solis y Amparo Angulo, entre otros.

Más que un grupo de baile y música Los Goyos se instituyeron como una escuela de folclor donde destacaban ocho parejas de adultos y ocho parejas de niños.

Su disciplina y calidad los llevó a tierras de Europa donde trabajaron arduamente por consolidar su propuesta de enriquecer y mostrar el folclor colombiano y en especial el de la Costa Pacífica.

Hoy se hallan unos en Suecia, otros en España y Gregorio desde hace nueve años reside en Buenos Aires, donde llegó a hacer una especialización en su área de la Educación Física, encontrándose con una argentina maravillosa, Patricia Martínez, de la que se enamoró y con la que com parte su cotidianidad entre un Gimnasio, Goyos Bodyart y un grupo de artistas que reunidos bajo la razón social de Son Parceros se dedican a mostrar en el país austral lo mejor de nuestras expresiones artísticas.

Fue un placer, en este verano, re correr con Goyo y Patricia las calles, parques y cafés de Buenos Aires, escuchando con Carolina y Lorena música flamenca, son cubano y tango en la Plaza Dorrego, para terminar picando delicias en el Café La Poesía de San Telmo.

Larga vida a Goyos Bod yart, larga vida a Son Parceros, larga vida a Los Goyos.

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