La estructura fue declarada de interés cultural nacional en el año 2015. Su diseño y solidez son impactantes.
La toma aérea muestra en toda su magnitud el puente de La Libertad. En la obra, de acuerdo con los datos históricos se invirtieron cerca de 28 mil pesos. Los arcos le dan un aire de majestuosidad y adornan el cauce del río Guadalajara.
Es imposible transitar por esta población del centro del Valle sin fijarse en los acabados y terminados de sus edificaciones cargadas de detalles y de figuras que le dan un hálito especial y que ratifican el porqué se dio su declaratoria como Pueblo Patrimonio de Colombia.
Uno de esos lugares es justamente el puente de La Libertad, una obra de ingeniería que ya cumple 118 años de construcción y que es una mezcla entre el talento alemán y bugueño que se unieron hace mas de un siglo para darle vida a una estructura que parece inspirada en otros íconos arquitectónicos del mundo.
De acuerdo con las reseñas históricas sobre el puente, este fue construido por el ingeniero alemán Joseph Binder o “Hermando Silvestre” quien contó con el apoyo de un grupo de ingenieros de la Ciudad Señora y tiene una longitud de 200 metros de largo aproximadamente con cuatro metros de ancho.
Su estructura gira en torno a siete arcos sobre el río Guadalajara y con barandajes soportados en columnas que se convierten en su principal atractivo.
En su contexto geográfico el puente de la Libertad que se construyó siendo gobernador de la Provincia del Cauca el bugueño Manuel Antonio Sanclemente, está ubicado en la llamada zona 2 o también conocido como el antiguo barrio La Ermita, sobre el cauce del río tutelar de los bugueños y le da continuidad a la carrera 12 también conocida como Calle Sucre, entre las Avenidas 1a. o calle de la Arboleda del Centenario y Avenida Primera Sur.
Los documentos que se conservan de manera celosa en la Academia de Historia indican que las obras de construcción de la estructura tuvieron su inicio en 1874 a través de un contrato suscrito por los señores Antonio María Soto, presidente de la Junta que se constituyó para darle vida a la iniciativa y el ingeniero Modesto Garcés.
“El contrato suscrito ordenaba que se construyera un puente sobre el río Buga, conforme a los diseños que poseía la Junta y según los cuales, este debía hacerse mediante tres arcos levantados sobre estribos de piedra labrada por el exterior, desde flor de tierra hasta el arranque de los arcos”. El mismo contrato estipulaba que las bóvedas debían estar ceñidas a las disposiciones que la ciencia aconsejaba de forma tal que soportara su peso, el de los terraplenes, calzada y demás accesorios y soportando una carga de 12.500 kilogramos.
Un dato histórico
La información sobre los detalles de la obra señalan que se fijó para su terminación un plazo de cuatro años.
Durante este período el propio ingeniero Garcés quedó con funciones de recaudador de las contribuciones impuestas en el municipio para las obras del puente y las correspondientes a la canalización del río. El mismo documento señala que el contratista ingeniero recibiría en pago la mano de obra de los presidiarios, algunos materiales disponibles como ladrillos y maderas principalmente, el producto de la contribución sobre algunas mortuorias, donaciones voluntarias, las limosnas que la iglesia recogiera para este propósito a lo que se sumarían los cuatro mil pesos que la Legislatura del Estado Soberano del Cauca había aprobado en calidad de auxilio. Esa suma de voluntades y esfuerzos permitió llegar a la suma de 28 mil pesos costo que se fijó para la construcción del puente.
Patrimonio nacional
Fue justamente toda esa serie de detalles que llevaron a que en el año 2015 el Ministerio de Cultura, mediante resolución 1941 firmada por Mariana Garcés Córdoba, determinara declarar el puente de La Libertad como Bien de Interés Cultural Nacional, hecho de mucha relevancia pues obliga a incrementar las tareas para su conservación.
Recientes estudios de campo realizados señalan que la estructura se mantiene casi intacta y solo preocupan los socavones que se aprecian en algunas de las bases por el paso del tiempo y el constante golpe de las aguas del río Guadalajara.




