A Elder lo esperan en casa hace cuatro años

La familiaQuiñones Vélez aguarda en su finca de Fenicia al hijo que un día partió para enfrentar una guerra que no le correspondía vivir. Elder...

La familiaQuiñones Vélez aguarda en su finca de Fenicia al hijo que un día partió para enfrentar una guerra que no le correspondía vivir.

LA FAMILIA de Elder Quiñones Vélez sueña con verlo entre el grupo de subversivos que están en vía de desmovilización

LA FAMILIA de Elder Quiñones Vélez sueña con verlo entre el grupo de subversivos que están en vía de desmovilización

Elder Quiñones, un humilde campesino de piel quemada por el sol, de manos callozas y mirada como en permanente reflexión, no recuerda con exactitud la fecha en que su hijo Elder Quiñones Vélez se dejó convencer por los guerrilleros de las Farc y decidió enrolarse en sus filas para ir a defender una causa que no entendía y mucho menos le correspondía.
De eso ya han pasado cuatro largos años con sus segundos, minutos y horas, un tiempo en el que la incertidumbre ha estado vigente y el sueño de verlo entrar por la puerta de su humilde vivienda se ha mantenido intacto.
“Un día llegó hasta la casa un grupo de hombres a decirme que le entregara a mis dos hijos varones para la causa y ante mi negativa empezó un trabajo de convencimiento hasta que lograron su cometido y mi hijo se fue con ellos” relata el hombre, cuya familia ha vivido el rigor de la guerra en toda su dimensión.
Según lo cuenta, los hechos se registraron en una finca del corregimiento La Siria, jurisdición rural de San Pedro en el Valle del Cauca.
En cada palabra se nota el dolor y algo de rabia y mucho más cuando señala que unos meses después de su partida y de buscarlo le llegó una noticia que llenó de dolor a su familia.
“A través de un líder comunal nos mandaron a decir que no buscáramos más a Elder, pues él había intentado escapar y lo asesinaron, versión que aún nos resistimos a creer y aún aguardamos su regreso y si en verdad murió que nos digan dónde está para nosotros darle un sepelio digno” dice el señor Quiñones a quien su voz se le entrecorta al relatar el triste episodio.

Renació la esperanza

ELDER QUIÑONES Campesino vallecaucano

ELDER QUIÑONES
Campesino vallecaucano

Desde el momento en que el gobierno del presidente Santos anunció los diálogos con las Farc y estos avanzaron hasta lograr el tránsito de estos a la vida civil tal como ocurre hoy, reapareció en los Quiñones Vélez la esperanza de volverlo a ver de nuevo en el seno de su hogar.
“Yo estoy dispuesto a ir hasta las zonas de concentración para saber si mi hijo está allá y traerlo de nuevo o que algunos de los comandantes me informe si lo asesinaron por intentar huir como me lo dijo ese líder comunal o si pereció en un combate. Lo realmente importante es acabar con la incertidumbre con la que mi familia ha convivido en los últimos cuatro años” precisa el campesino en el que se refleja el drama que rodea a miles de familias víctimas del reclutamiento por parte de la guerrilla que hoy está a punto de dejar las armas que usaron durante casi seis décadas.
Esta historia de los Quiñones Vélez seguramente se repite en diferentes partes del país donde muchas familias fueron desarticuladas por la presión ejercida desde los grupos al margen de la ley, la mayoría menores de edad reclu-tados a la fuerza o como en el caso de Elder Quiñones Vélez que se fueron en la búsqueda de un cambio de vida.
Según cifras del Gobierno Nacional desde 1979 se estima que las Farc reclutaron cerca de 20 mil personas entre niños y jóvenes, muchos de ellos nunca volvieron y otros curtidos por la vida de la guerra están apareciendo en las zonas de concentración que se han establecido en diferentes zonas del país.
Es justamente esa la esperanza que hoy aguardan los Quiñones Vélez en el corregimiento de Fenicia, la misma que conservan desde el primer día en que tomó ese camino.
Hoy Elder debe tener 24 años. Su estatura es de 1.70 cuando se fue su contextura era delgada y como señal particular tiene una cicatriz en la frente que se la produjo la patada de un caballo cuando era un niño.
“Como una inmensa mayoría de colombianos quiero la verdad por dolorosa que sea y mi anhelo y el de mi familia es saber lo que pasó con un muchacho bueno y trabajador que un día creyó en una causa sin sentido” puntualiza.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *