En nuestro país muchos hemos padecido la complejidad del sistema de salud, ya sea por las largas esperas para que otorguen citas y cirugías médicas, por la presunta escasez de los medicamentos o por la no entrega de los mismos, el déficit de profesionales especialistas que complejiza los procesos y la poca humanización en el servicio.
Adicional a eso, el no pago a los profesionales del área de la salud. Y una se pregunta, ¿cómo hacen enfermeras (os), médicos (as), gestores farmacéuticos, proveedores, equipos administrativos de hospitales y clínicas para vivir y sustentarse sin el pago de su trabajo y sus servicios por más de tres meses? ¿Cómo pedirles empatía con los usuarios y pacientes para humanizar el servicio de la salud si por ellos se tiene tan poca solidaridad?
Lo cierto es que el sistema judicial permanece congestionado por las múltiples tutelas que ingresan a diario en las que los ciudadanos solicitan el amparo de sus tratamientos, procedimientos médicos y la prestación integral del servicio.
Unos tratan de culpar un gobierno u otro de la actual crisis que enfrenta el sistema de salud y a pesar de las bondades del mismo, llevamos años de reforma en reforma sin lograr el equilibrio necesario para el adecuado acceso al servicio de salud.
Sabotaje o no de los medios, de alguna orilla política, de algunos gremios económicos, la salud necesita un salvavidas ya, y por estos días en los que el clamor del pueblo apela a la retribución de los derechos y la justa remuneración con la reforma laboral, sería ideal incluir en la consulta popular la reforma a la salud o sus puntos más críticos, además no son millones los que se pierden con los intermediarios, son billones y por ello urge claridad en el tema.
Mientras se realiza todo el procedimiento para llevar a cabo la consulta popular, sin la certeza de su inclusión en la misma, pacientes enferman y mueren esperando atención oportuna y eficaz.