En etapas iniciales, los síntomas suelen pasar desapercibidos, pero hay alertas clave: cambios persistentes en el hábito intestinal, sangre en las heces, dolor abdominal frecuente, sensación de evacuación incompleta, fatiga extrema y pérdida de peso sin causa aparente.
Según la Organización Mundial de la Salud, este es uno de los cánceres más diagnosticados en el mundo, mientras que la Organización Panamericana de la Salud ha alertado sobre su aumento en América Latina.
Factores como la edad, antecedentes familiares, dietas altas en carnes procesadas, sedentarismo, obesidad, consumo de alcohol y tabaco elevan el riesgo.
Especialistas coinciden en que mantener una alimentación saludable, hacer ejercicio y acudir a chequeos médicos periódicos es clave, ya que un diagnóstico temprano aumenta significativamente las probabilidades de tratamiento exitoso.








