La víctima fue identificada como Roxana Álvarez Rojano, de 26 años, quien había llegado desde el municipio de El Banco, Magdalena, hasta una finca ubicada en el corregimiento de Las Vegas, jurisdicción de Curumaní, con la intención de conseguir empleo. La joven se encontraba acompañada por José Trinidad Sánchez, quien también fue asesinado.
Según información preliminar, en la noche del 7 de enero de 2026, ambas personas habrían sido sacadas del lugar por hombres desconocidos que, presuntamente, se identificaron como miembros de la Policía. Al día siguiente, sus cuerpos fueron hallados sin vida en una zona rural del municipio de Pelaya, con impactos de bala y signos de extrema violencia.
Tras conocer el crimen, Yaneth Rojano, madre de Roxana, denunció que no recibió apoyo institucional para el levantamiento del cuerpo de su hija. Ante esta situación, la mujer tuvo que alquilar una motocicleta y trasladar por sus propios medios el cadáver hasta Medicina Legal, recorriendo cerca de 70 kilómetros por vías rurales.
“Tengo la prueba de que yo misma recogí a mi hija y la llevé en una moto”, relató la madre entre lágrimas, en un testimonio que ha causado rechazo y solidaridad en redes sociales y entre la comunidad.
La Policía Nacional informó que el caso se encuentra bajo investigación y que se analizan varias hipótesis, entre ellas una posible confrontación entre grupos armados ilegales, como el ELN y el Clan del Golfo.
Por su parte, el teniente coronel Antonio Londoño, comandante operativo de la Policía del Cesar, señaló que el procedimiento de levantamiento correspondía al inspector de Policía y que se habrían activado las capacidades institucionales, versión que contrasta con la denuncia de la familia, que afirma haber sido desatendida.
Mientras la Fiscalía General de la Nación avanza en las investigaciones para esclarecer este doble homicidio, el caso deja al descubierto una dolorosa realidad marcada por la violencia, la desprotección institucional y el sufrimiento de una madre que asumió una responsabilidad que nunca debió recaer sobre ella.










