Todos los vallecaucanos que no están comprometidos con la politiquería que abunda en el país deben unirse con todas sus fuerzas para rechazar de plano las presiones provenientes de sombras cobardes y ocultas que buscan desacreditar a la gobernadora Dilian Francisca Toro, enviando mensajes que distorsionan la verdad sobre sus actuaciones, las mismas que han dado brillo al liderazgo vallecaucano.
No es posible aceptar la desinformación, los memes burlescos y las actitudes que lindan con la misoginia, expresiones de una campaña perversa que pretende destruir la imagen que la mandataria ha construido a lo largo de los años, sirviendo a la región desde cada uno de los cargos públicos que ha ejercido con responsabilidad, dignidad y entereza.
Un debate sano es lo contrario de la mentira cuando esta se utiliza para causar daño personal, como se evidencia en la gran cantidad de mensajes que buscan destruir su imagen y confundir al electorado en la antesala de unas elecciones legislativas y presidenciales, donde la mentira se ha convertido en eje fundamental para ganar adeptos.
Es necesario que la ciudadanía tome conciencia y distinga la verdad, para identificar la intención real de los mensajes que pululan en las redes sociales, hoy convertidas en un medio incuestionable para adelantar toda clase de campañas a favor o en contra de los líderes de la región, aprovechándose de la vulnerabilidad de los ciudadanos frente a contenidos manipulados.
A lo largo de este período se ha trazado un sistemático camino de perversidad política que pretende dañar una vida pública dedicada al servicio de los 42 municipios del Valle del Cauca. A ello se suma el evidente desgano presidencial para brindar un respaldo decidido a la urgente necesidad de mayor seguridad regional, en especial en el corredor hacia Buenaventura y en la vía Panamericana que conduce a Popayán, donde los asaltos son continuos y generan un clima de incertidumbre general en el transporte de carga y pasajeros.
Además, hace pocos días le fue negado al sur del Valle el apoyo para el tren de cercanías, un proyecto estratégico para Cali, Jamundí, Yumbo y Palmira. Este hecho se interpreta como una actitud antivallecaucana frente a iniciativas de vital importancia para el crecimiento y desarrollo económico y social del departamento, lo que se traduce en un abandono real de las principales necesidades regionales.
Lo que ocurre con la actual mandataria vallecaucana es claramente de carácter político. Es de conocimiento público que se pretende desquebrajar el movimiento que ella lidera con fuerza en la región, donde ha demostrado liderazgo, capacidad de gestión y compromiso con su labor, así como el deseo de cumplir sus promesas electorales. Ha recorrido palmo a palmo el territorio, rural y urbano, y ha estado presente en las situaciones más difíciles, como en Buenaventura y Jamundí.
Hoy no podemos dejar sola a la mandataria. Por el contrario, es un deber ciudadano acompañarla, defenderla y apoyarla con decisión y valentía en estos momentos difíciles, que claman por la convivencia pacífica de la región. No podemos esconder la cabeza bajo tierra como el avestruz para simplemente dejar pasar el peligro.











