ROLDANILLO. La próxima vez que piense en quemar o dejar a la intemperie una llanta que ya no usa lo invitamos a que no lo haga y busque la manera de contactar a la gente de Artellanta o llévela a la calle séptima No. 411 de Roldanillo y comprobará que lo que usted considera basura, se convierte en arte en las manos de los esposos Luis Alberto y Marcela, quienes protagonizan esta historia de emprendimiento.
Lo primero que se debe reconocer es a un arteano con profundo amor por el medio ambiente que le brota por los poros y mas allá de pretender hacerse rico, lo que prima en él es el afán de contribuir a que acciones como las vividas en Bogotá hace unos meses cuando se quemaron mas de 600 mil llantas no se repitan.
Luis Alberto Patiño nació en Sevilla hace varias décadas aunque se reconoce como un roldanillense mas a pesar de que el arte que ejerce lo ha llevado incluso a Caracas Venezuela, pero ratifica con cada palabra que es es su patria chica adoptiva donde mejor le va.
Es montallantas de profesión y fue justo en esta actividad donde descubrió que una llanta vieja es mas que eso y empezó por pelarlas para sacar protectores, pero con la llegada de la modernidad ese elemento perdió su uso y fue cuando decidió darle rienda a la imaginación y ver en estos elementos que para muchos es un encarte, una oportunidad de sacar elementos útiles en el hogar.
Un universo de creaciones
Como diría Santo Tomás, “hasta no ver no creer” y es en el modesto taller de Luis Alberto donde se comprueba que estos elementos rodantes tienen una variedad de usos.
De la mente de este creativo vallecaucano, surgen elementos como materas, mesas para fincas, juegos infantiles, graderías para escenarios deportivos, muros gavionados para contener derrumbes, marcos para espejos y todos los diseños que el cliente desee.
Justamente cuando atendió la visita de EL TABLOIDE este artesano del caucho tenía sobre la mesa de trabajo el boceto de unas coloridas guacamayas y un árbol que le habían encargado y que por su complejidad parecían imposible que salieran de una llanta, pero que hoy adornan dos hogares de la norteña población que se hizo famosa por las creaciones geométricas del maestro Ómar Rayo, el mismo que Luis Alberto quiere emular pero desde el reciclaje de las llantas.
Trabajo en equipo
“Al lado de todo gran hombre hay una gran mujer” es una frase que hizo carrera en nuestro medio, pero en el caso de Patiño, tiene a su esposa Marcela y su hija, dos damas que complementan su trabajo, pues mientras él crea, diseña y corta, son ellas las responsables de que los pájaros, materas, animales salvajes y los elementos que fabrican cobren vida a partir del color.
Por esa razón no duda en señalarlas como sus aliadas y jocosamente asegura que es Marcela quien le quitó lo mujeriego y lo tiene quieto.
Un sueño por cumplir
Como todos los emprendedores, Luis Alberto Patiño tiene un sueño aplazado.
“Yo quiero que en Roldanillo se construya un gran parque tipo Panaca utilizando las llantas y los diseños que yo tengo, pero infortunadamente aca no hay apoyo, les falta visión pues estoy seguro que la inversión que se haga se empieza a recuperar desde el día que abra sus puertas” asegura Patiño.
Si quiere contactar a este emprendedor que convierte en arte lo que muchos consideran basura puede dirigirse a la calle séptima No. 4-11 de Roldanillo o llamarlo al 312 2911173.






