Más que un accidente producto de la imprudencia, es una acción que en Tuluá debe ser revisada por las autoridades. El desinterés por la vida es cada vez mayor.
El pasado miércoles se presentó un accidente de tránsito que pudo ser fatal cuando dos motocicletas chocaron entre sí en la intersección de la calle 29 con carrera 24, esquina de la Notaría Tercera, donde el parrillero de uno de los vehículos transportaba imprudentemente una puerta de madera en una de las clásicas vallunadas que estamos publicando semanalmente. El choque dejó a tres personas lesionadas que fueron conducidas a uno de los centros hospitalarios de la ciudad. Ya se volvió costumbre en la Villa de Céspedes observar a los motociclistas transportar todo tipo de materiales que en la mayoría son voluminosos y fáciles de hacer perder la estabilidad al conductor mientras las autoridades de tránsito “brillan por su ausencia” para corregir esta anomalía.




