En lo corrido del presente año han muerto de manera violenta 26 personas en la Ciudad Señora.
La relativa calma que se vivía en esta población del centro del Valle se vio interrumpida en la noche del miércoles, luego de que sujetos motorizados llegaran hasta el norte de la localidad y sembraran la zozobra y terror tras accionar sus armas de fuego.
Las fuertes detonaciones que se escucharon cuando caía la tarde, interrumpió las labores que muchos ciudadanos realizaban en el sector de Uninorte.
Contertulios que se encontraban en la carrera 13 con calle 33, fueron atacados cerca a los bloques residenciales de Uninorte cuando el reloj marcaba las 5 y 30 de la tarde.
La acción sicarial dejó como resultado final dos personas muertas, una de ellas en el lugar de los hechos y la otra en el hospital San José.
De acuerdo con las autoridades que adelantaron las diligencias de ley, la primera víctima de los sicarios fue identificada como Yeiner Rodrigo Orjuela Vivas, de 20 años de edad, quien recibió varios impactos de bala en diferentes partes del cuerpo que le causaron la muerte de manera inmediata.
Entre tanto el segundo hombre lesionado fue identificado como Lubreiner Padilla Velásquez, de 19 años de edad, quien recibió un disparo en el pecho lado derecho.
Gravemente herido este joven fue llevado hasta el hospital San José por parte de sus familiares, donde pese al esfuerzo de los galenos por salvarle la vida fue imposible. El impacto afectó órganos vitales que no le permitieron continuar viviendo.
La acción sicarial hizo que el grupo de personas se dispersara del lugar evitando así que la situación fuera mucho más delicada de lo que fue.
Los homicidas que se movilizaban en una motocicleta de regular cilindraje, una vez lograron su cometido emprendieron la huida sin dejar rastro alguno de su paradero.
Durante las diligencias de inspección del lugar, los investigadores hallaron varias vainillas calibre nueve milímetros, lo que les permitió indicar que se utilizaron armas automáticas para perpetrar la acción criminal.
Unidades especializadas de la Policía que asumieron el caso, adelantan las indagaciones a los testigos del hecho y recolectan las pruebas para poder trabajar en la identificación de los homicidas y así mismo determinar los móviles que rodearon este doble homicidio en la Ciudad Señora, que alteró la tranquilidad y seguridad en el municipio.
Las informaciones allegadas a esta casa periodística indican que Orjuela Vivas, quien era conocido por sus amigos y familiares como “Lágrima”, se dedicaba a oficios varios relacionados con actividades del campo, además se encontraba soltero y según el informe de las autoridades presentaba una anotación judicial por el delito de hurto agravado en el año 2015.
Entre tanto, se informó por parte de las autoridades que Padilla Velásquez se desempeñaba como ayudante de construcción, permanecía soltero y no presentaba anotaciones judiciales.
Indicaron finalmente las autoridades que estos dos hombres al igual que los que allí se encontraban residían en los bloques residenciales de Uninorte desde hacía algún tiempo.





