El lote enmalezado ubicado en la calle 25 con carrera 13 se ha convertido en un foco permanente de insalubridad que atenta contra la salud y la dignidad de quienes residen en su entorno.
A pesar de estar encerrado, el interior del predio permanece cubierto de matorrales, convirtiéndose en refugio de roedores y en un improvisado basurero donde incluso son arrojados animales muertos, generando olores insoportables. Mientras las autoridades miran hacia otro lado, el problema crece, y con él, la indignación de un barrio que ya está cansado de ser ignorado.











