La partida de Cortuluá hacia el municipio de Yumbo abre el debate sobre qué hacer con el estadio Doce de Octubre. Desde la Administración Municipal se ha indicado que se mantiene en firme el proyecto de remodelación, pues la idea es que quede ajustado para eventos internacionales.
Ese día nació el Sentimiento Tulueño como bien lo patentara en sus relatos el inacabable Beto Serna, el mismo del “me quiero morir” y quien con el paso de los años encima, ve cómo esa historia de amor, de alegría, tristezas, enfados y decepciones se apaga, pues el “Equipo Corazón” dejará de latir en el cálido cielo tulueño intentando brillar ahora en el grisáceo firmamento de Yumbo.
Los hinchas fieles están decepcionados con la determinación
Pero ese mismo es el sentir de “Titi” Montaño, el andaluz que dejó tirado en el camino al Deportivo Cali de sus ancestros y se enamoró de los colores de Cortuluá, al que ha acompañado en las buenas y las malas, yendo al gélido estadio de Pasto o al caluroso Macal de Villavicencio. Pasión que se le volvió enfermedad desde 1993 y que lo llevó a sufrir un par de infartos y sus recaídas.
DATO: La División Mayor del Fútbol le dio el visto bueno al cambio de sede de Cortuluá en la reciente asamblea.
Hoy “Titi” aguarda en la Cuna del Talento” que lo que dicen los medios no sea más que otro embeleco o capricho de “Nacho” Martan y su descendencia, pues no cree ni quiere enamorarse de la divisa que con la venia de la Dimayor se instalará en el sur del Valle.
Alejada del ensordecedor ruido de los estadios, Alicia Zúñiga, la fundadora de los famosos “Hinchas Fieles”, la barra más pacífica del futbol colombiano, rebobina en su cabeza tantos recuerdos, pero sin duda predomina en su mente además del ascenso en tierras palmiranas, la tarde de domingo cuando con el estadio hasta las banderas y revestido del rojo, verde y blanco, el equipo dirigido por el colom-boargentino Oscar Héctor Quintabani lograba su primer título local, pero sin estrella y de paso obtenía el cupo a la Copa Libertadores de América, toda una hazaña para un equipó que tan solo nueve años atrás había llegado desde la Primera B. Ese día el gol de Rogerio Pereira ante el Deportes Tolima marcó un antes y un después para el fútbol de la comarca.
Quedarán para la memoria los gritos de ¡qué susto! del ya desaparecido Jairo Monsalve Pineda, los goles frescos y serenos de Astolfo Javier Better, los análisis arbitrales llenos de sarcasmo de Oscar Arley Gómez Ospina, los comentarios urticantes de Jaime Eduardo Sandoval, las carreras entre rechiflas del respetable Nelson Calceto Varga y de tantas otras figuras de los medios locales, que nacieron con Cortuluá. Algunos prevalecen, otros cambiaron de rumbo profesional, pero llevando en sus mentes los momentos vividos.
Momentos que a partir del año 2023 serán solo recuerdos porque Cortuluá, “El Equipo Corazón”, “El Sentimiento tulueño”, dejará de palpitar después de tres décadas, pues sus dueños cumpliendo con la premisa de que el fútbol es un negocio empacarán todo y simplemente cambiarán de sede y hasta de hinchada, aduciendo razones que la afición no entiende ni entenderá nunca.

Paradójicamente las directivas de Cortuluá, se fueron en contravía de la frase que ellos mismos patentaron y hasta inscribieron en el camerino sur del estadio 12 de Octubre: Una vez Cortuluá, Siempre Cortuluá, el Equipo de Todos.
Datos históricos
La Corporación Club Deportivo Tuluá, “Cortuluá”, es una institución deportiva fundada el 21 de noviembre de 1967 por un grupo de comerciantes tulueños aficionados al fútbol que se propusieron, como misión principal, obtener un cupo para el club en la primera división del fútbol profesional colombiano, competir con los diferentes equipos, brindar recreación y esparcimiento a la ciudadanía promoviendo los talentos futbolísticos de la ciudad y la región.

En el año de 1991 “Cortuluá” inicia su participación en la naciente Copa “Concasa” que concedía al ganador el cupo a participar en la rama profesional. Tras una modesta actuación, al año siguiente, bajo la batuta técnica del profesor Finot Castaño, el equipo mejora notablemente su rendimiento lo que puso a soñar la tímida afición, pero fue en la tercer temporada, el 12 de diciembre de 1993, que el equipo dirigido por el técnico Humberto “El Tucho” Ortiz se alzó en la ciudad de Palmira con el ansiado título: Cortuluá ascendía a la rama profesional, entraba a ser parte de la División “A” del Fútbol Profesional Colombiano.