Se trata de María Teresa Hausler Potes, quien aseguró que acudió a la farmacia para reclamar medicamentos de su esposo, un adulto mayor con problemas de trombosis que no puede permanecer mucho tiempo sentado, y de su madre, de 92 años, diagnosticada con alzhéimer.
“Soy esposa de una persona adulta mayor con trombosis y madre de una adulta mayor de 92 años que padece alzhéimer. Por temporadas mi madre reside conmigo en Andalucía, pero sus medicamentos los reclamo en Tuluá. Llegué a Disfarma con las autorizaciones que ellos mismos entregan y con copia de los documentos de mis familiares, pero me exigieron los documentos originales”, expresó.
Según su testimonio, esta exigencia la obligó a dejar a sus familiares sin identificación mientras realizaba el trámite. “Durante el tiempo que reclamo los medicamentos, ellos quedan indocumentados. No me parece justo que, siendo también adulta mayor, tenga que hacer estos trámites y además me pidan documentos adicionales para medicamentos que son vitales”, manifestó.
La denunciante aseguró que presentó una queja formal por lo que considera una atención inadecuada y pidió que se revisen los procedimientos para evitar que otros usuarios, especialmente adultos mayores, enfrenten situaciones similares.
Hasta el momento, la farmacia no se ha pronunciado públicamente sobre el caso.










