La decisión ordena el pago de 6 millones de dólares, de los cuales 3 millones corresponden a daños compensatorios y otros 3 millones a sanciones punitivas, tras concluir que ambas compañías actuaron con negligencia y no advirtieron adecuadamente sobre los riesgos para los menores.
El jurado determinó que funciones como el desplazamiento infinito, la reproducción automática y las notificaciones fomentaron un uso compulsivo que afectó la salud mental de la demandante.
Además, estableció que las empresas sabían —o debían saber— que sus plataformas representaban un riesgo, especialmente para usuarios jóvenes, y aun así no tomaron medidas suficientes.
El caso, considerado modelo, podría influir en más de mil demandas similares en curso y envía un mensaje claro: las grandes tecnológicas podrían ser responsabilizadas por el impacto de sus productos en la salud mental.
Tanto Meta como YouTube anunciaron que apelarán la decisión.









