La joven, de 25 años, tomó la decisión luego de enfrentar una lesión medular irreversible que la dejó con paraplejia, producto de una caída en 2022. Desde entonces, ha vivido con dolor constante y un deterioro significativo en su calidad de vida.
En su testimonio, Noelia aseguró que el sufrimiento físico y emocional ha sido determinante en su decisión, la cual también estuvo marcada por una fuerte disputa con su familia, que se oponía al procedimiento.
Su historia ha reabierto el debate sobre la eutanasia y el derecho a una muerte digna, en medio de una legislación que permite este tipo de procedimientos en casos de sufrimiento grave e incurable.









