Así lo confirmó el secretario de Estado, Marco Rubio, tras una conversación telefónica con la canciller colombiana, Rosa Yolanda Villavicencio.
De acuerdo con un comunicado oficial, Rubio aseguró que al mandatario colombiano “se le proveerán todas las garantías propias de una visita de un jefe de Estado”. La llamada se produjo en medio de la tensión bilateral generada por recientes declaraciones del presidente Trump, quien calificó a Petro como “narcotraficante” y lanzó advertencias públicas tras la captura de Nicolás Maduro.
Desde la Cancillería colombiana se informó que la conversación fue “muy positiva” y permitió avanzar en la agenda del encuentro presidencial, programado para el próximo 3 de febrero. Entre los temas centrales que se abordarán figuran la lucha contra el crimen organizado transnacional, la seguridad regional, la situación en la frontera y las oportunidades de cooperación económica entre ambos países.
“El diálogo permitió valorar la larga e histórica trayectoria de cooperación y trabajo conjunto entre Colombia y Estados Unidos”, señaló el Ministerio de Relaciones Exteriores, que destacó la importancia del encuentro en un momento complejo para la relación bilateral.
La visita se da en un contexto marcado por fuertes roces diplomáticos. En octubre de 2025, el Gobierno estadounidense incluyó al presidente Petro y a varios miembros de su círculo cercano en una lista del Departamento del Tesoro, bajo acusaciones relacionadas con el aumento de la producción de cocaína en Colombia. Posteriormente, Trump acusó sin pruebas al mandatario colombiano de liderar actividades de narcotráfico e incluso sugirió una eventual incursión militar en territorio colombiano.
Pese a las tensiones, el presidente Petro ha defendido su política antidrogas, asegurando que durante su Gobierno se han logrado incautaciones récord de cocaína. La reunión en Washington será clave para medir el rumbo futuro de una relación histórica que atraviesa uno de sus momentos más delicados.











