El tema fue abordado en el programa Mañanas Blu, dirigido por Néstor Morales, donde la psicóloga argentina Débora Pedace explicó que no toda identificación con un animal implica un trastorno psiquiátrico.
Identificación simbólica vs. pérdida de realidad
Según Pedace, es clave diferenciar entre una identificación simbólica —cuando una persona se siente representada por un animal pero reconoce que biológicamente es humana— y una creencia delirante, en la que existe pérdida del juicio de realidad.
“Lo patológico aparece cuando hay pérdida de juicio de realidad”, explicó. Es decir, cuando la persona cree literalmente que es un animal y actúa en consecuencia, afectando su salud o su funcionamiento cotidiano.
La especialista mencionó casos en los que adolescentes afirmaban alimentarse como mascotas o acudir al veterinario en lugar de un médico. En esos escenarios, advirtió, puede tratarse de un cuadro psiquiátrico que requiere intervención urgente, especialmente si hay conductas de autoagresión o riesgo vital.
Adolescencia, identidad y redes sociales
El fenómeno se presenta principalmente en adolescentes, etapa marcada por la búsqueda de identidad y por un desarrollo cerebral aún en proceso. Para Pedace, muchos jóvenes que adoptan esta identidad atraviesan situaciones de sufrimiento, exclusión o bullying.
“En definitiva, lo que hay es una evasión. Quiero salir de la realidad que me duele tanto. Entonces me pongo una máscara para poder evadir esa realidad”, señaló.
Las redes sociales han sido un factor amplificador. La viralización de videos de jóvenes usando máscaras o imitando conductas animales ha contribuido a que el fenómeno gane terreno y convoque encuentros masivos.
¿Cómo deben actuar los padres?
La psicóloga recomendó no ridiculizar ni convertir el tema en espectáculo, pero sí establecer límites claros cuando sea necesario. “El límite da seguridad”, afirmó. Sin embargo, subrayó que si la conducta compromete la salud o implica pérdida de realidad, se debe acudir a atención profesional.
Un debate abierto
Para los expertos, el fenómeno therian no es nuevo en términos de conflicto identitario, sino una manifestación contemporánea amplificada por el entorno digital. El reto, según Pedace, es encontrar un equilibrio: evitar la estigmatización, pero tampoco normalizar conductas que puedan representar un riesgo.
El debate continúa abierto mientras el fenómeno gana visibilidad en distintos países y se instala en la conversación pública sobre identidad, adolescencia y salud mental.










