Lejos de la depuración que tradicionalmente sigue a las consultas interpartidistas, el proceso de selección de candidatos quedó inconcluso, especialmente en los sectores de centro e izquierda, lo que abre la puerta a un tarjetón con hasta 15 aspirantes.
Mientras en la centroderecha la denominada Gran Consulta logró consolidar una ruta clara, otros sectores políticos no alcanzaron consensos suficientes para reducir el número de postulaciones. De mantenerse las actuales intenciones, la cifra de candidatos casi duplicaría la registrada en las elecciones de 2018 y 2022, cuando compitieron ocho aspirantes, y superaría ampliamente procesos como el de 2014, que contó con solo cinco.
Entre quienes han confirmado su decisión de ir directamente a la primera vuelta figuran nombres que lideran las encuestas y otros que optaron por mantenerse al margen de las consultas. A ellos se suman exministros, exmandatarios regionales, empresarios y candidatos avalados por firmas, lo que amplía aún más el abanico electoral.
Analistas advierten que esta dispersión responde tanto a cálculos políticos como a incentivos estratégicos, como la visibilidad mediática y la posibilidad de futuras negociaciones. Sin embargo, también alertan sobre el riesgo de llegar fragmentados a la primera vuelta, lo que podría debilitar la capacidad real de algunos sectores para disputar el poder.
De acuerdo con el calendario electoral, la inscripción de candidaturas se extenderá hasta el 13 de marzo, seguida de un periodo de modificaciones hasta el 20 del mismo mes. Aunque se espera que en las próximas semanas algunos aspirantes se retiren, todo indica que la reducción será gradual y que el país podría enfrentarse a una elección presidencial sin precedentes en número de candidatos.











