El hallazgo refuerza la alerta de médicos y especialistas, quienes aseguran que los signos de enfermedad cardiovascular son cada vez más frecuentes en pacientes jóvenes.
La investigación coincide con la definición de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, que califica el infarto como una emergencia médica causada por la interrupción del flujo sanguíneo al corazón, generalmente por el bloqueo de una arteria coronaria, situación que puede provocar daños irreversibles o la muerte si no se atiende de inmediato.
Según el estudio, a partir de los 35 años las trayectorias de salud cardiovascular de hombres y mujeres empiezan a diferenciarse. En los varones, las arterias presentan un desgaste más temprano, lo que eleva el riesgo de enfermedad coronaria, principal causa de infartos. “Las enfermedades del corazón se desarrollan durante décadas y los primeros signos ya son visibles en adultos jóvenes”, explicó Alexa Freedman, epidemióloga de la Universidad del Noroeste y autora principal del análisis.
Los datos indican que los hombres alcanzan un riesgo cardiovascular del 5 % alrededor de los 50 años, mientras que en las mujeres ese umbral se presenta cerca de los 57 años. En enfermedad coronaria, la brecha es aún mayor, con los varones adelantándose casi una década. No obstante, no se encontraron diferencias relevantes entre sexos en el riesgo de accidente cerebrovascular en las edades estudiadas.
Ante este panorama, los expertos recomiendan iniciar la prevención cardiovascular desde los 30 a 35 años, con controles regulares de presión arterial y colesterol, actividad física constante, alimentación balanceada, evitar el tabaquismo y manejar el estrés. La detección temprana, concluyen, puede marcar la diferencia para reducir el riesgo de infarto en el futuro.











