Uno de los puntos más críticos se encuentra en las zonas bajas de los principales puentes sobre el río Tuluá, donde estas personas han levantado asentamientos improvisados, generando no solo una problemática social, sino también deterioro urbano e inseguridad.
A pesar de los operativos de desalojo que ocasionalmente realizan las autoridades, la realidad es que estas personas regresan en mayor número y con mayor permanencia. Es hora de actuar con determinación y compromiso para recuperar los espacios públicos de Tuluá y, al mismo tiempo, ofrecer alternativas a quienes han hecho de las calles su hogar. ¿Será que estos sectores aledaños al rio Tuluá no tienen una vigilancia especial para que esta situación no suceda?