«…en algunas ocasiones, la tentación del poder político, crea un desbordamiento de intenciones no saludables…».

Las Cámaras de Comercio del Valle del Cauca han iniciado la renovación de sus juntas directivas, según está ordenado por sus propios reglamentos y en consecuencia nuevos vientos animan a sus miembros a continuar trabajando día y noche por el bien del comercio organizado y empresarial que es el fundamento de sus funciones con el fin de garantizar el crecimiento armónico y el bienestar de sus asociados, lo cual repercute en la sociedad en general. La presencia de las Cámaras de Comercio en el país y por supuesto en la región, se ha dado paso a paso, lentamente, hasta adquirir la importancia vital que tienen en relación con el Estado y la labor que desempeñan, no solo como recaudadores del impuesto registro mercantil, sino también como impulsadores del desarrollo institucional que ha permitido consolidarse de tal manera que siempre tienen un puesto importante en las políticas públicas que miran al bien común.

Y es en este punto en donde quisiéramos insistir una y otra vez, porque en algunas ocasiones, la tentación del poder político, crea un desbordamiento de intenciones no saludables que desvían el objetivo esencial de la institución en algunos de sus directivos, que hasta es natural que así suceda, pero no es lo más aconsejable, puesto que se pierde ese espíritu de servicio incondicional al gremio comercial y empresarial sin distinción de ninguna clase, gremio que espera muchísimo de las iniciativas privadas, con el fin de consolidar cada día su crecimiento mercantil ya que tiene un peso específico en la sociedad en donde le corresponde trabajar. Es un imperativo que no se sienta solo en una lucha sin cuartel dentro de un mercado que cada vez es más complejo, difícil y competitivo, enmarcado actualmente en lo que se conoce como la economía global en donde la puesta al día es una necesidad urgente para no dejarse desplazar o perecer.

Precisamente es por estas razones que el servicio de las Cámaras de Comercio es una cuestión de “vida o muerte” y sus objetivos deben, por un lado, desligarse de la politiquería común y corriente, y de otro, trabajar con el gobierno municipal de turno, sea quien fuere, por el bienestar del gremio que obviamente tiene que ver con la comunidad en donde cumple sus funciones. Hemos sido observadores imparciales de lo que significa la laboriosidad de las Cámaras de Comercio, en algunas ciudades vecinas, en donde se convierten en motor de desarrollo, de puente en construcción, trabajando de la mano con las políticas públicas, sin que ello quiera decir que buscan catapultarse hacia los puestos del gobierno mismo, sino que desinteresadamente cumplen el mandato institucional, se comprometen de lleno con la misión y la visión no solo de palabra sino de obra y dedican esfuerzos intensos por el desarrollo armónico de las ciudades en donde tienen asiento.

Es muy importante, no perder el rumbo, no acomodarse, no enmarcarse en una sola muletilla que no sirve al bien de la comunidad y de la sociedad regional, cuando hoy más que nunca, es apremiante, trabajar unidos, extender lazos de amistad, para lograr un clima de armonía y paz entre los asociados. Bienvenidos los nuevos vientos a las Cámaras de Comercio, no solo de Tuluá, sino también de Cali, Buenaventura, Cartago, Sevilla y Palmira.