La decisión fue anunciada durante un consejo de ministros, donde el mandatario instruyó al Ministerio de Hacienda y al Ministerio de Salud avanzar en el cierre de estas entidades, cuya deuda asciende a cerca de 50 billones de pesos.
Actualmente, ocho EPS intervenidas concentran la atención, ya que presentan una situación financiera crítica y podrían entrar en proceso de liquidación. Estas son: Nueva EPS, Famisanar, Coosalud, Asmet Salud, Emssanar, Savia Salud, Servicio Occidental de Salud y Capresoca, que en conjunto agrupan cerca de 23 millones de afiliados, equivalentes al 43 % de la población.
El anuncio ha generado preocupación entre los usuarios del sistema, quienes desconocen cómo se garantizará la continuidad en la prestación de los servicios de salud en caso de que estas entidades desaparezcan.
En este panorama, la Nueva EPS aparece como la única con posibilidad de mantenerse, debido a la participación del Estado en su propiedad, lo que permitiría asumir su cartera y eventualmente recibir a los afiliados de las EPS que sean liquidadas.
Mientras se definen las medidas, crece la incertidumbre en millones de pacientes que dependen del sistema de salud en Colombia.











