Según la entidad, el ingreso al emblemático sitio turístico no puede adquirirse de forma individual, ya que los visitantes deben comprar un paquete completo —denominado “pasaporte”— que incluye servicios como visitas guiadas, acceso a museos, internet y transporte interno.
Para la SIC, esta modalidad podría configurarse como una práctica de “venta atada”, en la que se condiciona la compra de un servicio principal a la adquisición de otros adicionales, limitando la libertad de elección del consumidor.
Uno de los hallazgos clave es que cerca del 50 % de los visitantes no utiliza los servicios incluidos en estos paquetes, lo que indicaría que muchos están pagando por beneficios que no requieren.
La investigación se encuentra en etapa preliminar y no implica aún una sanción. La empresa administradora tendrá la oportunidad de presentar sus descargos mientras avanzan las diligencias.
Este caso se da en un contexto de crecimiento del turismo en Colombia, donde las autoridades buscan reforzar la protección de los derechos de los consumidores frente a posibles prácticas comerciales restrictivas.











