Las víctimas fueron Santiago Andrés Arias Pérez, de 20 años, y Daniel Esteban Arias Pérez, de 22 años, hermanos que decidieron servir al país vistiendo el uniforme y construir un futuro mejor para su familia.
Ambos jóvenes viajaban en la aeronave de la Fuerza Aeroespacial Colombiana que se precipitó minutos después de despegar, en un accidente que dejó 69 personas fallecidas. La noticia golpeó profundamente a su familia y a la comunidad donde crecieron.
En Juan José, corregimiento del municipio de Puerto Libertador, el dolor es evidente. Allí los recuerdan como jóvenes humildes, trabajadores y muy unidos, quienes fueron criados por su madre y sus abuelos maternos en medio de dificultades, pero con grandes sueños.
Los hermanos eran el principal apoyo de su hogar y el orgullo de su familia. Hoy, tras su pérdida, su madre enfrenta una tragedia doble que ha conmovido a toda la comunidad. “Me quedé solita en este mundo”, expresó entre el dolor, en una frase que resume la magnitud de su pérdida.
Vecinos, familiares y amigos han acompañado a la familia Arias Pérez en medio del duelo, mientras el país continúa lamentando la tragedia aérea que dejó decenas de víctimas y múltiples historias marcadas por el dolor.









