Desde el Palacio de La Moncloa, el mandatario recuperó el histórico lema del “no a la guerra” que marcó la oposición española a la invasión de Irak en 2003. Sin mencionar directamente a Donald Trump ni a Benjamin Netanyahu, Sánchez dejó claro que España no respaldará acciones que vulneren el derecho internacional.
“El mundo ya ha estado aquí antes”, advirtió, al recordar las consecuencias de la guerra de Irak: aumento del terrorismo, crisis migratoria e inestabilidad económica. Aunque reiteró su rechazo al régimen iraní, insistió en que la salida debe ser diplomática y no militar.
Sánchez también respondió a las amenazas comerciales de Washington asegurando que España no actuará “por miedo a represalias” y defendió una posición autónoma dentro de la OTAN y la Unión Europea.
El jefe del Ejecutivo anunció, además, que su Gobierno prepara medidas para proteger a los ciudadanos ante un eventual impacto económico y posibles evacuaciones en la región.
“La historia demuestra que las grandes guerras comienzan por errores de cálculo”, concluyó, al advertir que no se puede “jugar a la ruleta rusa con el destino de millones de personas”.











