Con 75 votos a favor, 24 en contra y tres abstenciones, el Legislativo dio luz verde a la vacancia, convirtiendo al país en escenario de su noveno mandatario en una década.
Jerí había asumido el poder tras la salida de Dina Boluarte, quien a su vez reemplazó al expresidente Pedro Castillo, actualmente procesado por la justicia. Su mandato estaba previsto hasta julio, pero la decisión del Parlamento acelera un nuevo cambio de liderazgo a pocas semanas de las elecciones generales programadas para el 12 de abril.
El ahora exmandatario enfrentaba hasta siete pedidos de censura promovidos por sectores de oposición que lo señalaban por “inconducta funcional y falta de idoneidad”. La crisis se agudizó tras la apertura de una investigación fiscal preliminar por presunto tráfico de influencias y patrocinio ilegal, relacionada con una reunión reservada con un empresario extranjero.
Jerí inició su gestión con niveles de aprobación cercanos al 60 %, impulsado por su discurso contra el crimen organizado. Sin embargo, su imagen se deterioró en las últimas semanas, en medio de cuestionamientos políticos y judiciales que terminaron precipitando su salida del poder.









