La designación, según reportes del medio Iran International y análisis citados por CNN, se habría producido bajo presión del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, uno de los estamentos más poderosos del país. En redes sociales circularon videos desde Teherán donde algunos ciudadanos expresan rechazo a la decisión.
La Asamblea de Expertos, órgano compuesto por 88 clérigos, es la instancia encargada constitucionalmente de nombrar y supervisar al líder supremo. No realizaba una elección de este tipo desde 1979, cuando fue designado Ali Jamenei tras la muerte de Ruhollah Jomeini.
Mojtaba, de 56 años, es señalado como una figura influyente dentro del régimen y cercano a la Guardia Revolucionaria. Sin embargo, su nombramiento genera debate, ya que no ostenta el rango de ayatolá ni ocupaba un cargo oficial antes del fallecimiento de su padre. La sucesión familiar, además, es vista con recelo dentro del estamento clerical chií.
El nuevo líder participó en la guerra entre Irán e Irak en su juventud y posteriormente se formó en teología en Qom. Analistas sostienen que su ascenso era una posibilidad contemplada desde hace años, al ser considerado uno de los hombres más cercanos al círculo de poder del anterior líder supremo.
En el plano internacional, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que el “peor escenario” para Irán sería la llegada de un dirigente similar a Ali Jamenei, aunque también manifestó disposición al diálogo. Mientras tanto, la transición abre un nuevo capítulo en la ya tensa geopolítica de Medio Oriente.











