La congresista permaneció privada de la libertad durante varias horas antes de ser dejada en libertad, en medio de un operativo de presión de la Fuerza Pública y la movilización de la Guardia Indígena.
Visiblemente afectada, Quilcué explicó que el hecho ocurrió cuando se desplazaba desde La Plata (Huila) hacia Popayán. Al llegar a la zona del páramo, hombres armados interceptaron la camioneta asignada por la Unidad Nacional de Protección (UNP), la obligaron a descender y la condujeron a un lugar apartado. “Nos dijeron que debíamos esperar una orden. Estuvieron apuntándonos con sus armas todo el tiempo”, afirmó.
Aunque no identificó al grupo responsable, señaló que se trataba de hombres “fuertemente armados”. En la zona operan estructuras ilegales, entre ellas disidencias de las Farc vinculadas a Iván Mordisco, además de otros actores del narcotráfico.
La senadora aseguró que la presión institucional fue determinante para su liberación. “La presión hizo que saliéramos de allí; cuando notaron el movimiento, salieron corriendo y nos dejaron abandonados”, relató. Posteriormente, un integrante de la Guardia Indígena la ubicó y facilitó su reencuentro con el esquema de apoyo.
Quilcué agradeció a la Guardia Indígena, a las autoridades y a quienes expresaron solidaridad. “Gracias a Dios y a los espíritus estamos bien”, expresó, al tiempo que pidió mayor presencia estatal en las vías del Cauca y garantías de seguridad para todos los líderes sociales y políticos que transitan por la región.











