Este tipo de incapacidad se otorga cuando el médico certifica que la enfermedad inició antes de la atención, permitiendo así reconocer los días en los que el trabajador no pudo laborar ni acudir al centro médico. No obstante, su expedición es limitada, ya que el sistema busca evitar fraudes.
De acuerdo con la normativa, la incapacidad retroactiva solo aplica en casos específicos. Entre ellos, situaciones de urgencia vital, como infartos, pérdida de conciencia o hospitalizaciones, que impidan al paciente acudir oportunamente al médico. También puede otorgarse por fallas administrativas en la atención o por barreras de acceso, como vivir en zonas alejadas o enfrentar problemas de orden público.
Para solicitarla, el trabajador debe contar con soporte en su historia clínica que respalde la imposibilidad de asistir a consulta en el momento inicial de la enfermedad. Además, es clave reunir pruebas y presentar la solicitud ante la EPS, donde se indicarán los pasos para validar el reconocimiento de los días no trabajados.
Aunque el proceso puede variar según la entidad, expertos recomiendan actuar con prontitud y documentar adecuadamente el caso para aumentar las posibilidades de aprobación.









