El encuentro, que se extendió por cerca de dos horas y se realizó a puerta cerrada, fue calificado por ambos mandatarios como positivo y marcó el primer acercamiento directo desde el regreso del republicano al poder.
Aunque la cita no incluyó una recepción protocolaria de alto nivel, Trump sorprendió al cierre del encuentro con una dedicatoria personal a Petro en la que escribió: “Fue un gran honor, amo a Colombia”, un gesto impensable semanas atrás, cuando la relación atravesaba su punto más bajo.
El diálogo estuvo centrado en el narcotráfico, uno de los temas más sensibles entre Bogotá y Washington. Trump reiteró su preocupación por el aumento de la producción de cocaína, mientras Petro defendió su política de sustitución de cultivos y pidió enfocar la persecución en los grandes capos internacionales y no en los campesinos. Como mensaje simbólico, el presidente colombiano le obsequió café y chocolates nacionales.
Petro también aseguró que Trump aceptó mediar en la crisis diplomática entre Colombia y Ecuador y que se abordó la posibilidad de apoyar, a través de Ecopetrol, la recuperación económica de Venezuela. Pese al acercamiento, el mandatario colombiano reconoció que persisten profundas diferencias ideológicas.
La reunión permitió desescalar una confrontación que incluyó sanciones, insultos y la suspensión de la certificación antidrogas, y abre un nuevo capítulo en una relación clave para la seguridad, la migración y la estabilidad regional.










